Truco para saber si ese truco de las redes te sirve
La próxima vez que alguien (un profesional, una amiga, un vídeo, lo que sea) te proponga una solución para tu dolor o síntomas, hazte una sola pregunta:
¿Esto me hace más frágil o menos frágil?
Es el mejor filtro que conozco y vale para todo.
La mayoría de soluciones que hay por ahí para el dolor, la migraña, la fibromialgia, el vértigo, blablabla, funcionan con la misma lógica: tu cuerpo es como un coche.
Algo se ha roto, hay que encontrar la pieza y arreglarla.
«Mastica 23 veces antes de tragar»
«Pon los pies en agua fría nada más levantarte»
«Hazte este estiramiento todas las noches antes de dormir»
«Tómate esto en ayunas»
«Duerme con una almohada entre las piernas»
Truquitos. Recetas. Rutinas. Cada una con su vídeo de una persona muy sonriente (probablemente una IA) que te lo cuenta como si fuera la respuesta definitiva.
Ojo, tiene lógica que pruebes estas cosas, si te has visto en esas.
Porque quizá llevas años buscando y cualquier cosa que suene a solución pues oye, «por probar que no quede».
Pero fíjate en lo que tienen en común: todas te dicen lo mismo por debajo: que tu cuerpo es frágil.
Que sin ese truco, sin esa rutina, sin esa pastilla, sin esa técnica, se rompe. Que dependes de algo externo para funcionar.
Eso es FRÁGIL.
Y si el truco no funciona, buscas otro. Y otro. Y así van pasando los años, los profesionales, los euros y los vídeos de gente sonriente y cada vez más guapa (porque son IA).
Ahora imagina otra lógica: tu cuerpo no es un coche.
Tu cuerpo es un sistema biológico complejo que está vivo, que aprende, que se adapta, que comete errores y que puede corregirlos.
Imperfecto pero cambiable.
No necesita truquitos, necesita jaleo, un poco de caos bien llevado.
Eso es ANTIFRÁGIL. No te deja igual ni peor. Mejora en el caos.
Solo con esa pregunta (¿frágil o antifrágil?) ya filtras el 90% de lo que no te sirve.
No me sorprende que sorprenda que estos correos sean gratis, la verdad.
Si quieres seguir recibiendo correos como este, apúntate aquí: